La incertidumbre se ha instalado en las comunidades del pueblo indígena Eperara Siapidaará. Desde el pasado 17 de mayo no se conoce el paradero de cuatro de sus integrantes, quienes desaparecieron mientras se movilizaban entre territorios de Nariño y Cauca.

A través de una Acción Urgente, las organizaciones indígenas ACIESNA, ACIESCA, OZBESCAC y ACIVA RP denunciaron públicamente la situación y solicitaron la intervención inmediata de las autoridades del Estado para dar con el paradero de los comuneros.

Los desaparecidos son Manuel Quintero Málaga, docente y líder comunitario de 57 años; Yimi Quintero Garabato, de 31 años, secretario del Resguardo Indígena San Antonio y docente; Marco Quintero Champuro, de 45 años, líder comunitario; y Juan Camilo Chichiliano Chirimía, de 26 años, integrante de la comunidad.

Todos pertenecen al Resguardo Indígena San Antonio, ubicado en el municipio de El Charco, Nariño.

Un viaje familiar que terminó en incertidumbre

Según la información recopilada por las autoridades indígenas y los familiares, los cuatro hombres salieron durante la madrugada del 17 de mayo desde El Charco con destino a la comunidad indígena Belén de Iguana, en el municipio de López de Micay, Cauca.

El propósito del viaje era visitar a familiares y acompañar actividades comunitarias. Después de permanecer parte del día en la zona, iniciaron el regreso hacia sus territorios de origen.

La última comunicación con sus familias ocurrió hacia las cuatro de la tarde. Más tarde, habitantes del sector informaron haberlos visto navegando cerca del estero El Coco en una embarcación comunitaria. Desde ese momento no volvió a conocerse información sobre ellos.

La falta de noticias encendió las alarmas en las comunidades. Al día siguiente, familiares, autoridades tradicionales y guardias indígenas comenzaron labores de búsqueda en distintos puntos del territorio.

Búsqueda comunitaria y alerta permanente

Las organizaciones indígenas informaron que desde el 18 de mayo se encuentran en Asamblea Permanente haciendo seguimiento al caso y coordinando acciones humanitarias para apoyar a las familias.

Delegaciones de autoridades y líderes comunitarios se han desplazado a López de Micay y a otros sectores del Pacífico para recoger información que permita reconstruir los últimos movimientos de los desaparecidos y encontrar pistas sobre su paradero.

Mientras tanto, el paso de los días ha incrementado la preocupación de las comunidades, que temen por la vida e integridad de los cuatro comuneros.

Exigen una respuesta más contundente del Estado

En su pronunciamiento, las organizaciones indígenas solicitaron a la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación y demás entidades competentes fortalecer de manera inmediata las acciones de búsqueda e investigación.

También pidieron que se activen mecanismos humanitarios que permitan obtener información segura sobre el paradero de los desaparecidos y que se adopten medidas de protección para las comunidades que habitan la región.

Entre las solicitudes elevadas a las instituciones se encuentra la evaluación urgente de los riesgos que enfrentan las autoridades indígenas, líderes comunitarios y familias Eperara Siapidaará, así como la implementación de medidas colectivas de protección con enfoque étnico.

Las organizaciones también hicieron un llamado a organismos internacionales, plataformas de derechos humanos y medios de comunicación para acompañar el caso y contribuir a su visibilización.

Una preocupación que trasciende a cuatro familias

Para las autoridades indígenas, la desaparición de los cuatro comuneros no afecta únicamente a sus familias. Se trata de un hecho que golpea a comunidades enteras que han sostenido durante años procesos de defensa territorial, organización comunitaria y preservación cultural en una región marcada por la violencia.

En su comunicado, las organizaciones señalaron que la desaparición de líderes y miembros de la comunidad representa una amenaza para la pervivencia del pueblo Eperara Siapidaará y para el ejercicio de sus formas propias de gobierno.

Por ello, exigieron garantías efectivas para la vida, la integridad física, cultural y territorial de sus comunidades, así como investigaciones diligentes que permitan esclarecer lo ocurrido.

Mientras continúan las búsquedas en el territorio, familiares y autoridades indígenas mantienen la esperanza de encontrarlos con vida. Cada día que pasa sin respuestas aumenta la angustia, pero también fortalece el reclamo para que las instituciones actúen con la urgencia que demanda el caso.

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Author: Comunicaciones