Conforme al propósito del actual informe, se construyó un contexto del departamento de Antioquia con el fin de señalar los antecedentes de las agresiones abordadas con un enfoque interseccional y territorial, profundizando en las categorías que desarrolla el Derecho Internacional Público sobre la calificación de las conductas incorporadas en este documento.
El departamento de Antioquia, al noroccidente de Colombia, comprende 125 municipios y nueve subregiones: Suroeste, Occidente, Urabá, Valle de Aburrá, Oriente, Magdalena Medio, Norte, Nordeste y Bajo Cauca. Gran parte del territorio está en la cordillera de los Andes y se extiende hacia el mar Caribe. Limita al norte con Córdoba y Bolívar, al occidente con Chocó, al sur con Risaralda y Caldas, y al oriente con Bolívar, Santander y Boyacá. Posee una
diversidad natural y biocultural notable, con formaciones como el Nudo del Paramillo, la Serranía de San Lucas, los Farallones del Citará y el Golfo de Urabá, y una historia económica marcada por la extracción de bienes comunes (especialmente oro).
Esa riqueza natural y la presencia de corredores estratégicos y contrabando han convertido a varias subregiones en espacios codiciados por actores armados ilegales. Siguiendo al Centro de Memoria Histórica, las violencias que se instalaron en Córdoba, Chocó y Antioquia “se fueron reciclando y reconfigurando en el tiempo, determinando la conformación de estructuras armadas de diverso carácter que, a su vez, sirvieron de base para la constitución de otras organizaciones y con ello de nuevas espirales de conflictividad. En este sentido se sucedieron ejércitos privados, esquemas de autodefensas, grupos insurgentes, estructuras contrainsurgentes y servicios de seguridad privada, ante el precario control estatal sobre los territorios y su parcialidad hacia ciertos actores y procesos, los cuales incidieron en el mantenimiento de situaciones de violación de DD.HH.”

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