El informe “Defender la Diversidad. Violencias contra personas LGBTIQ+ defensoras de derechos humanos en Colombia (2020–2024)” revela que la persecución contra las personas sexo-género diversas que defienden derechos humanos en Colombia se ha recrudecido. Su visibilidad y liderazgo se encuentra en riesgo debido a las amenazas y asesinatos en su contra, lo que configura una crisis estructural que exige una acción estatal inmediata.
La vulneración de los derechos de las personas sexo-género diversas en Colombia ha estado cruzada históricamente por factores coyunturales como: el recibo violento y la indiferencia de la ciudadanía frente a la diversidad sexual y de género; la ausencia del Estado para reconocerles como sujetas de derechos bajo imaginarios morales antidemocráticos que ponen en jaque la igualdad; y la instalación de grupos neofascistas con lenguajes antiderechos que buscan arrebatarle a la democracia su tarea de consolidar la igualdad como consecuencia de la dignidad humana.
Estas vulneraciones comenzaron a ser confrontadas de manera contundente desde finales de los años 70 y durante las décadas del 80, 90 y la primera década de este siglo, cuando las personas renunciaron al anonimato frente a las presiones religiosas, médicas y penales que las señalaban como pecadoras, enfermas o delincuentes. Este despertar generó hitos de cambio como la modificación del código penal en 1980, la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990 de retirar la homosexualidad como enfermedad y en 2017 la transexualidad como patología, así como el surgimiento de activismos, colectivos y marchas del Orgullo LGBTIQ+ en ciudades como Cartagena, Barranquilla, Medellín, Villavicencio, Popayán y Bogotá.
En paralelo, la agudización del conflicto armado y las violencias contra la sociedad civil impulsaron una articulación clave entre los movimientos sociales —de mujeres, sindicales, juveniles, afro, indígenas, ambientales y de libertad de cultos— y el naciente movimiento de liberación homosexual. Juntos demandaron no solo el fin de la confrontación armada, sino la consolidación de una cultura de derechos humanos con enfoque diferencial que permitiera una vida digna y pusiera fin a la exclusión.
Este proceso de colectivización dejó en evidencia que las violencias sufridas por las personas sexo-género diversas, como asesinatos, desapariciones, amenazas y desplazamientos, están marcadas por dispositivos morales de control que buscan aniquilar la diversidad considerándola un peligro. A pesar de haber transitado por etapas con herencias patriarcales y homofóbicas, el movimiento LGBTIQ+ ha logrado reinventar sus formas de lucha, haciendo de sus cuerpos escenarios de demanda y transformándose en un claro defensor de derechos humanos que rompe con la hegemonía binaria.
En el informe Defender la Diversidad. Violencias contra personas LGBTIQ+ defensoras de derechos humanos en Colombia realizado por Caribe Afirmativo bajo la coordinación editorial del Programa Somos Defensores, se desarrollan tres tareas urgentes para el país: (i) reconocer las diferentes formas de habitar los espacios para consolidar proyectos de vida y demandas concretas; (ii) visibilizar las formas individuales y colectivas de defensa de derechos humanos; y (iii) consolidar la categoría de defensoras y defensores para el activismo sexo-género diverso frente a las violencias particulares que enfrentan.
La urgencia de estas acciones se fundamenta en los datos documentados por Caribe Afirmativo en su informe de derechos humanos 2025, donde se constató que las amenazas fueron el delito con mayor crecimiento con un total de 1.184 casos ocurridos en la anualidad, de los cuales 93 afectaron a personas con una clara acción de promoción de derechos humanos. Asimismo, se documentaron 270 asesinatos de personas LGBTIQ+, muchas de las cuales ejercieron la labor de defensa de derechos humanos, confirmando que se trata de una violencia de persecución ante la legítima demanda de poder vivir en dignidad sin que la diversidad cueste la vida.



